Lesionados. Unos 30 policías resultaron heridos debido a las trifulcas provocadas por jóvenes que se apoderaron de las calles de varios barrios parisinos. (AP)
Otro brote de violencia en París

Unos 30 policías resultaron heridos; tres de ellos están graves



27 de noviembre de 2007

PARÍS, Francia (EFE).— Al menos 30 policías heridos, tres de ellos graves, es el resultado de los nuevos disturbios registrados ayer en diferentes barriadas de las afueras de París, entre ellas Villiers-le-Bel, donde anoche reinó la violencia tras la muerte de dos adolescentes en una colisión de su minimoto contra un coche policial.

El conflicto salpicó anoche a media docena de barriadas vecinas a París, Cergy, Goussainville, Sarcelles, Garges-les-Gonesse y Ermont, donde se incendiaron más de una treintena de vehículos, entre ellos un camión y un autobús, y cinco edificios, entre ellos un gimnasio y la biblioteca de Villiers-le-Bel, completamente calcinada, según France-Info.

A las 12 de la noche parecía reinar una cierta calma en las barriadas en conflicto, que tuvo su momento más tenso entre las nueve y las 10 de la noche, protagonizado por pequeños grupos con gran capacidad de movimiento.

Los jóvenes "se lanzaban literalmente" contra los agentes de la policía antidisturbios, armados con adoquines, cocteles molotov y otros proyectiles y protegidos con las papeleras urbanas, subrayó la emisora,

Los incidentes comenzaron, cuando decenas de jóvenes encapuchados comenzaron a lanzar proyectiles diversos contra los Cuerpos Republicanos de Seguridad y policías en Villiers-le-Bel, al norte de la capital francesa, a unos 200 metros del lugar donde anoche murieron los dos jóvenes.

La reanudación de los disturbios se produjo anoche pese a los llamamientos a la calma lanzados por las autoridades y por los propios familiares de los dos muchachos, Moushin y Larami, de 15 y 16 años respectivamente.

Las fuerzas del orden respondieron con gases lacrimógenos y flashballs (pelotas de goma), según medios locales presentes en el barrio.

Los incidentes de anoche tampoco pudieron evitarse pese a que los primeros elementos de la investigación, según la Fiscalía, confirmaran la versión de los policías de que no tuvieron ninguna responsabilidad en la colisión ayer con la moto en Villiers-le-Bel, a unos 20 kilómetros de París.

Ante el temor de más violencia anoche, las autoridades habían desplegado a unos 160 agentes antidisturbios (CRS) en Villiers-le-Bel para reforzar a los policías locales, informó la Prefectura.

Por la tarde, entre 200 y 300 personas, en su mayoría adolescentes, protagonizaron una marcha silenciosa por la localidad, detrás de un cartel con fotografías de los dos muertos con el texto: "Descansa en paz. Muerto el 25 de noviembre de 2007. Muerto por nada".

Por su parte, las familias de los dos muchachos pidieron "que se haga justicia, en la calma y la serenidad".

Un hombre que dijo hablar en nombre de las dos familias pidió que la investigación tenga lugar bajo la dirección de un magistrado instructor y que "se respeten las leyes de la república".

Las familias han escogido como abogado al mismo letrado que representó a los familiares de dos adolescentes electrocutados en octubre de 2005, cuando se refugiaron en un transformador eléctrico al creerse perseguidos por la policía, en Clichy-sous-Bois, otro barrio conflictivo al norte de París.

Esa doble muerte desató tres semanas de violentos disturbios, protagonizados esencialmente por bandas de jóvenes, en decenas de zonas periféricas de París y las otras grandes ciudades del país.

En los disturbios de anoche en Villiers-le-Bel y localidades vecinas, 40 policías resultaron heridos. Varios comercios, dos comisarías, y diversas cabinas telefónicas o paradas de autobús fueron incendiados o saqueados por grupos de jóvenes.

Una doble investigación, administrativa y judicial, está en marcha para determinar exactamente las circunstancias del accidente de tráfico.

Los dos muchachos circulaban, sin casco, en una moto tipo motocross no homologada, que apareció a bastante velocidad en un cruce, sin respetar la prioridad de paso, a la izquierda del coche de la policía, que avanzaba sin sirenas y que no perseguía a nadie, según los testimonios citados por la justicia.